miércoles, 22 de febrero de 2017

Avenida recta

La soledad se quedó oscura
en el límite que enterramos
en ese sábado áspero.

Sumergidos en la inocencia
de las promesas creadas al viento
y cimentadas en la ilusión.

Intentamos ver más allá,
sacar la cura al  remedio
y conquistar el espacio neutro.

Reflejados en el agua arenosa
vimos que la libertad portaba grilletes,
que todo silencio lleva su mensaje.

Querer sacudir la memoria
buscando esa calma que anida en los libros,
que no se sostiene en cartas de mi puño y letra.

Volver a tocarte en esa avenida recta,
en ese tercer piso que se quedó huérfano
cuando decidiste escapar al Sur.

Por desgracia o acierto,
yo ya no soy el mismo de antes,
ni me balanceo en el egoísmo de mimbre.

Necesito saber que vuelvo a ese julio,
sin las prisas de la juventud que hierve
y que no me dejó crear futuro.

Sé que es imposible
el retorno a la salida
que no pudo crear eternidad.

Balanceo con fuerza la ilusión
mientras te escribo una nueva carta
que guardará la oscura eternidad.

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