martes, 18 de abril de 2017

Estados de cansancio

Cansado de la silla, de esperar el cambio en un mundo estático. De creer en esperanzas vagas que no perdonan, que anidan por el cerco de la vida limitando pasiones.

Cansado de subir, para tener que bajar. Anidar un estado utópico donde cada mirada mantenga la pasión y no limite la creación.

Cansado de buscar, porque la vida también es encuentro. Anhelar un espacio donde poder desarrollarse sin el agobio de las prisas.

Cansado de poder, aunque a esta hora no vea luz. Saber que hay luz esperando porque así me lo han hecho creer, y la tontería continúa.

Cansado de ver pasar, mientras los días no suman y los meses callan. A veces pienso en ir a sus ojos, no para verme sino para sentirles.

Cansado de patalear, porque la vida es alegría. Cansado de patalear,  porque la vida es tristeza. Cansado de pelearme con mis dos sombras.

Cansado de espejos, de calcomanías cada 24 horas. Soledad me aprieta pero no ahoga, ¡qué cabrona eres!

Cansado de teclear, como si la vida fuera eso. No encuentro el espacio entre los "clicks" para dar el salto definitivo que cambie todo.

Cansado de encontrarme, aunque igual tampoco haga falta. Cansado de buscarme, aunque igual tampoco merezca la pena.

martes, 28 de marzo de 2017

Primavera y purga

Bajo tu seda no hay guerra,
la armonía se palpa y se degusta
alejando la sal y el agua
mientras la luna guía tus curvas.

Anidar en los latidos perdidos,
saborear que la vida pasa
y nada cambia
porque te tengo a mi lado.

Resurgir en la paz de la oscuridad,
en ese ansia colectivo que nos mata.
Querer cansarme de los escalones
que han forjado cada nube.

Ser cada piedra del sendero,
acariciar como agua la lámina,
erosionar por rutina tu acequia
mientras la puerta siga abierta.

Sabiendo que la noche y el día me cansa,
que sólo dos vale más que cinco,
y si los pétalos se cayeron
es porque la Madre tenía otros planes.

No te canses de olvidarme
mientras haya luz en mi cuarto.

Cánsate de quererme
cuando la primavera me purgue.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Avenida recta

La soledad se quedó oscura
en el límite que enterramos
en ese sábado áspero.

Sumergidos en la inocencia
de las promesas creadas al viento
y cimentadas en la ilusión.

Intentamos ver más allá,
sacar la cura al  remedio
y conquistar el espacio neutro.

Reflejados en el agua arenosa
vimos que la libertad portaba grilletes,
que todo silencio lleva su mensaje.

Querer sacudir la memoria
buscando esa calma que anida en los libros,
que no se sostiene en cartas de mi puño y letra.

Volver a tocarte en esa avenida recta,
en ese tercer piso que se quedó huérfano
cuando decidiste escapar al Sur.

Por desgracia o acierto,
yo ya no soy el mismo de antes,
ni me balanceo en el egoísmo de mimbre.

Necesito saber que vuelvo a ese julio,
sin las prisas de la juventud que hierve
y que no me dejó crear futuro.

Sé que es imposible
el retorno a la salida
que no pudo crear eternidad.

Balanceo con fuerza la ilusión
mientras te escribo una nueva carta
que guardará la oscura eternidad.