miércoles, 12 de octubre de 2016

Mi fosa

Elegí caer en la fosa de lo desconocido donde el tiempo habita en lo huraño. Resbalar de esos terrenos blandos habituados a las pisadas y a los pensamientos asentados. Volar de lo común para explorar ese campo lleno de gusanos. Cambiar melodías de estabilidad por ruidos extraños cada noche, cada alba, cada despertar, cada segundo... Olvidar lo aprendido, mecerse en la cuna de experiencias por vivir sesgando todo conocimiento, impartiéndome lecciones cada día. Madurar por destino y por testarudo.

Abatir mis alas para darte aire y para cambiar de aires. Cabrear a la sociedad porque ciertas preguntas no hayan respuestas. Salir de mi estado, encontrarme. Vacilar a la rutina con cánticos infantiles pero con una conciencia profunda. Mirar por la ventana como si todo estuviera por conocer. Como si todo fuera desconocido en este mundo donde mucho está instaurado por lo estático.

Sígueme o ahógate en los mares del conformismo. En el sentir del paso del tiempo como la lluvia cayendo a la tierra, porque así se lo han mandado y se lo han hecho creer. Amanece cada día con dudas, con hambre de conocer y olvidarse de lo establecido. Sueña con lo imposible, anida en la lucha continua de la búsqueda de paz y conocimiento.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Pasado y gloria

Aparece y cambia la rutina,
haz olvidar los senderos de ruina
que dejaron tu ausencia.

Reparte hojas en otoño
para alimentar los recuerdos
que hicimos nacer de jóvenes.

Seduce como si hubiera mañana,
como si nada tuviera fin
en esta odisea de vidrios y cenizas.

"Sé valiente", me exijo con cada luz
que baña la seda y el polvo
donde dejaste las últimas huellas.

No cambiar nada para tu vuelta,
detener el tiempo en cada segundo
para que nada erosione nuestra vida.

Seguiré preso de las piedras del sendero
pero con cuevas de ilusión donde reposaré
cuando la memoria me falle.

No tengo miedo al paso de los días,
solo al paso definitivo de tu sombra
que oscurezca todo pasado y gloria.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Gélida dársena

Entra la dársena de miradas
siempre quedó el sendero oscuro
de raíles que llevaban a tú acera.

La estación gélida como tus párpados,
el ambiente cálido por la espera
y las arrugas vírgenes.

Secando las gotas del cristal
mientras la mano se vuelve húmeda,
ya no puede ser leída.

Luces aparecen y desaparecen,
el ruido se mantiene hueco y sereno.
¿Dónde está la gente?

Que la libertad no se crezca
ni la opresión gane terreno.

Que la paz no nos ahorque,
ni la guerra nos dé entierro.

Quería volver y vivir el recuerdo,
la vida es necesaria hasta que se eclipsa
con la imagen que acapara la vida.

Ojalá fuera libre y pudiera empezar de cero,
enamorarme de nuevo.

Ojalá pudiera cambiar el rumbo de mis pasos
para enamorarte de nuevo.