miércoles, 13 de febrero de 2013

Pueblo

Camino y me desvío
por tierras ajenas,
cansado de ver caras tristes
vuelvo al prado verde.

Siguen los cipreses secos
pero llenos de vida y luz,
llenos de esa tierra que nos falta
para volver a sembrar aceras.

Sonrío en esta llanura de egos
que caminan ciegos de miedo,
no ven el horizonte cálido
sino el frío sendero de piedras.

Ahora, la paz está de vuelta,
los niños juegan con el sol
y las madres hablan con la fe
del que pudo y vive para contarlo.

Quiero vivir este instante eterno,
dejad que el tiempo se pare
y yo viva para verlo crecer;
instante eterno.

Juegan las aves con sus sombras,
los hombres con sus pecados,
los niños con sus miedos
y, al final, todo efímero.

Volved por si la tierra es virgen,
por si la amargura se fue
de esta agua en su día bendita,
de este fuego que irradia paz.