jueves, 31 de enero de 2013

Amistad, sexo y caricias

Sucio beso en esa mesilla de noche,
la luna temblada serena
y los ojos escapaban,
escapaban presos de la luz
que inspira el lamento
en tristes colchones.

Rendido en esquinas por placer,
por desear arena
en este playa fértil quemada;
veo lunáticos que sonríen
porque la fe escapó fría
y la soledad nos bendijo.

Caricia con lluvia de fondo
sintiendo el peso de la vida,
el cansancio de la huida
mientras las dunas se hunden
y el fuel que nos mantuvo vivos
se quema y desaparece.

¿Quién se rinde a la muerte?,
¿quién bosteza al silencio?,
¿quién muerde al aire?
Mascando tierra por creer
en ese sendero de ilusión fugaz
que nos vino y se fue.

Dame valor para ver crecer,
crecer viendo valor en ellos;
quiero despedirme y volar
mientras la tierra me sujeta
a estas avenidas donde fuimos
amistad, sexo y caricias.

jueves, 24 de enero de 2013

Alegato

Nunca tuve fe en lo tuyo;
la sangre no sabe igual en cada acera,
ni el campo es frío para aquel que vive
y la sombra ya no muerde el aire.

A cada cual un lugar de descanso
y una medalla de sinrazones
de ese azul estúpido que nos aplasta,
de esa llama caliente que anida cuando vienes.

Orfeo sucumbió a mis palabras ebrias,
a mis gastos nocturnos en desdenes de gloria,
en sabiduría aniquilada por la ceguera de esqueletos
que suman la memoria de un marginado.

Viendo ese hábito sin sustancia que nos enterró
en esa tierra que ellos llaman patria
y yo llamo tierra;
no se apoderen del universo.

Acudió el verano para recordar primavera;
y yo volví a esa playa que ya no tiene arena,
a ese mar sin olas y cielo sin gaviotas
dando los ladrillos mataron su naturaleza.

Es verdad que esas llanuras ya no me llaman,
que esas calles ya no las piso;
perdón por perdonar a esos de mala hierba,
espero que la muerte sea como dicen.

miércoles, 16 de enero de 2013

Sin sed ni agonía

Caer en desprecio
por esa miel gélida
que nos quitó vida
y nos dejó huérfanos.
Acuérdate de mi tacto
al desenfreno medido,
a esas lagunas secas
que inundaron tu vida.

Sufrimos derrotas en páramos
que alimentaron cada daga,
cada espacio era lápida,
cada luna anunciaba sol.
Vimos mares cansados,
paseos inundados de vaho
mientras la miel caía en gota
y tu sombra amotinaba la mía.

Regueros de pasión en prados
anestesiaban mis ganas de otra vida,
de acabar despacio con esta farsa
saludando a la muerte con ovación.
Intuía que el miedo es humano,
que la esperanza es vaga en deseo
desaprovechando néctar en amapolas
mientras mis mariposas morían.

Reímos juntos en pleno desierto
de no tener sed ni agonía
mientras los meses pasaban en calma
y cada amanecer despertaba oscuro.
Pero lo bueno ya pasó
y decidimos matar para vivir en paz
anestesiando cargas en frío
mientras la vida nos amara.