lunes, 29 de octubre de 2012

Tomando lo de siempre

Ahora, toda está tranquilo
y vuelvo. Vuelvo a ese silencio.
Quiero volver a ver esa mirada
que nunca pude olvidar.

Veo sueños cálidos
mezclados con ese frío
de las calles de abril
que caminamos.

Por fin veo la paz que busco,
ese olor de invierno
con luces de alegría
mientras vea tu sombra.

Sigo viendo nubes en mi cuarto,
señales en cualquier paso
y mareas de deseo y gloria
en cada sílaba recordada.

Anhelo ese banco de piedra,
frío como tú en la despedida.

Me verás por los mismo bares
tomando lo de siempre,
esperanzado en no perder la esperanza
de volver a verte.

martes, 23 de octubre de 2012

Mirada de niña

En este sendero de agua y sal
siempre tuve espacio para esos
que caminan despacio y sin tregua
hacia el calor del enemigo.

No quiso venir la esperanza
a este baile con sabor a muerte
y a sueño embarrado en mugre
que habita en todo estandarte.

Dátil ácido será vida en mi muerte,
será aliento para los débiles,
vicio para los hambrientos de luna
y amanecer para los sabios frágiles.

No hay huella que se atreva
a ser olvidada por aquél pasado.
No hay sabor que nos elimine
ese crudo alféizar de polvo y cenizas.

Aún escucho ese crepitar del suelo
aguantando el aliento bizco
que nos dejo el alma coja
y la esperanza alicatada en hormigón.

Queda suelo y arena en tu sombra,
queda arcilla y barro en tu mirada,
pero ya no encuentro fuego y chispa
en esa mirada de niña que me cautivó.

lunes, 15 de octubre de 2012

Tu patio

Caigo sin valor para no volver la cabeza al pasado. Sentado me quedo por si la noche no vuelve, por si el gallo se queda mudo y por si los susurros ya no vuelven a la cama. "No creas a tu locura", me dijeron esos sabios. Yo vuelvo casi entero. Cansado, pero con ganas de volver. Y aquí me tienes, confuso en tu sala de estar viendo que nada ha cambiado. Seguimos siendo esos ilusos manchados por arrugas y abatidos después de la barbarie. Yo quise crear ese mañana y lo tuve que bañar con sangre. No me mires con esa cara, tenía que hacerlo. Ahora mismo ya no sé ni por dónde he venido ni a dónde voy a ir. Sólo quería ver de nuevo esa mesilla, ese reloj estropeado, esa mancha en la pared, ese patio que aún huele a rosas. ¿Sabes?, en esos campos del norte me enteré cómo era el miedo. Ni te lo imaginas. Ese caminar lento de la noche con la incertidumbre de si volverás a ver el Sol. Ese crepitar susurrado de la hoguera para no ser localizado por los enemigos. ¿Enemigos?, bueno ahora ya no lo tengo tan claro. He matado a muchos, ellos han matado a muchos míos también. Lo único seguro es que aquellos que empezaron todo esto siguen blindados por el mismo sucio dinero. ¿Si ellos han perdido algo? No lo creo. Yo he perdido esa juventud que no volverá, esos amigos que ya no volverán a ver tu patio, esas caricias de mi madre, los abrazos de mi abuelo, los silencios de la noche... Porque sí, ya he olvidado qué es el silencio. Sólo me queda un recuerdo borroso, como mi mirada. Yo no es limpia, siempre teñida de sangre. Pero, es lo que hay. Ya no hay marcha atrás.

lunes, 1 de octubre de 2012

Sed

Nací en la costumbre
y moriré en deseo
de que este viento de cambio
no sea efímero.

Soñé queriendo volver
a esa calle que nos unió
con los mismos ideales
que siempre fueron serios.

Despejamos arrogancia al ver
un estado que nos come,
un presidente que no detiene
nuestras ansias de sed.

Sedientos de crecer,
sedientos de emerger
en este campo de ideales
que siembran fe.

Ayer vi ese niño iluso
que cae y se levanta sonriendo.
Sonrío y lloro por si acaso,
blanco y negro dan color a mi vida.