lunes, 20 de febrero de 2012

Ladera

Sin gritos en esta ladera
encontré razones de sobra
para acercarme a tu casa.

Recordaba sin esfuerzo
cada hueco de recuerdo
que cosimos de críos.

Soñaba con volver
a ver ese olor ocre
que mecía el porche.

Días escondido entre rocas
para observar tu cara
revolviendo memorias.

Pero ahora hay fuente y agua
que corre despacio por la vida
sacando miel al llanto.

Soy feliz, no hay desierto
que pisar. No hay puedo,
sólo hay quiero.

Quiero y lo deseo.
Lo deseo y puedo.
Puedo y quiero quererte.

viernes, 10 de febrero de 2012

Mañana

Suenan las once desde fuera,
la ventana abierta nos recuerda
nuestra unión al mundo.

No hubo guerra ni paz,
dolor ni hambruna
desde que colonizamos tu cuarto.

Invadí tu intimidad con gusto,
quitamos legañas de cada anhelo
en todas y cada una de las caricias.

Volvimos a ser niños y hombres
siendo la dulzura capricho de sonrisas,
no hubo minuto que agobiara.

Como flores al viento
estamos en manos del capricho,
futuro ahogado nos aprieta.

Pero no desates tempestades
en nuestra mañana que camina
rumbo a la memoria.

Somos y estamos juntos,
no busques lagunas en este desierto
que nos mata de sed.

No dejes hueco para el aire,
somos aquellos que siempre soñamos.
Sólo quiero el aire de cada sueño.

domingo, 5 de febrero de 2012

Hasta el humo me vacila

Cansado de cansarte. Es tarde. No hay luz ni hoguera encendida. Son las tantas. En mi rincón. Sin nadie que inquiete. Sin estrés. Sin cláxones. Con vida. Con muerte. Acomodado entre sueños que caen y me levantan. Ansia. Perdón por todo. Perdón por nada. Por no haberme atrevido. Por haber dicho mucho sabiendo que era mejor no decir nada. Vivo. Muerto. Soliloquio porque quiero. Sigo en la penumbra. Hay paz. Hay guerra. Veo y no puedo. Te creo. Te deseo. Es difícil buscar verdad entre tanta mentira. Soy náufrago de las causas perdidas. Me anulo. Me anulas. Hasta el humo me vacila. Adiós.