Cansado, no es nada nuevo en este globo que no vuela lleno de hormigón y de ceniza. Fuimos felices surcando por el aire los valles que refrescaban la esperanza con sus ríos. Géiser de pasiones ahogadas en el fuego de la rutina que quema todo. En el desfiladero de la memoria desfilamos aquellos hombres, a punto de caer en el olvido. Madera a madera, verso a verso, yo fui construyendo el puente de una salvación no palpable. Ríos de tinta para quien no quiere mar de odio. Lava de palabras para los que buscan helar los sentimientos. Siendo la nota de un saxo fui feliz, no quiero existencia sin dolor. Sin el color que un día nos hizo iguales, sin el triste aroma de sal en las heridas, sin la cura en la búsqueda. No quiero fin, quiero trayecto. No quiero acabar, quiero seguir indagando en el placer de la vida. No somos tantos. Quiero que me escuches, quiero que mis palabras sean el bálsamo, aunque sea, de una persona. No busques horizonte teniendo acera por pisar. Deja los altos vuelos para aquellos de mirada sucia y lucha empedernida. Somos el mar que vacila el salpicar la historia de memoria. Yo siempre me acordaré de tus versos, dame la luz que impregnaste a tus textos.
jueves 1 de diciembre de 2011
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