No hubo luna en el cielo ni luz en las tinieblas
pero no pueden con el aullido de tantos
que en busca de sendero que brille
dejan su voz al cambio.
La corriente nos aleja sin sentido
en un mar de dudas que no paran
aunque el aliento suene lento y oscuro
no queremos más sociedad ciega.
Los muros disimulan con descaro,
la realidad nos calienta el alma
en este nudo que no sostiene el mundo,
somos pueblo y ceniza que no cesa.
martes 4 de octubre de 2011
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