martes 25 de octubre de 2011

He venido para quedarme

Destilo sílabas en busca de palabras que aclaren las náuseas. Anduve en la quinta estación del olvido buscando una semilla que calmara mi existencia. Culminé mi proceso y obtuve cero. Ahora, respiro viento congelado que enfría los sentimientos pero me ofrece paz a largo plazo. Ya no camino en el terreno resbaladizo del ignorante o del sabio que se cree genio. Sólo navego en las aguas turbulentas de la existencia construyendo el nido que me haga nativo. Sonrío, soy feliz como soy. No hay nube ni llanto que haga lluvia en este desierto de esperanza. Soy el hombre que sonríe en mitad de la acera aunque no te conozca. Soy el aire que mueve las hojas del suelo para que no se sientan solas. Estoy poco acostumbrado, pero quiero vivir esta rutina. Despertarme sediento de vida aunque el amanecer esté lleno de dudas. No te aprisiones en el lamento que puede construir murallas en tu vida. Sé libre, pasea por el campo de amapolas en pleno invierno con el sol como testigo bendiciendo que somos tantos pero con pocos me conformo. Siempre guardaré odio y amor, pasión y desalación, orgullo y miedo...y seguiré los pasos como meta. Soy yo aunque no me reconozcas, he venido para quedarme. 

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