martes, 25 de octubre de 2011

He venido para quedarme

Destilo sílabas en busca de palabras que aclaren las náuseas. Anduve en la quinta estación del olvido buscando una semilla que calmara mi existencia. Culminé mi proceso y obtuve cero. Ahora, respiro viento congelado que enfría los sentimientos pero me ofrece paz a largo plazo. Ya no camino en el terreno resbaladizo del ignorante o del sabio que se cree genio. Sólo navego en las aguas turbulentas de la existencia construyendo el nido que me haga nativo. Sonrío, soy feliz como soy. No hay nube ni llanto que haga lluvia en este desierto de esperanza. Soy el hombre que sonríe en mitad de la acera aunque no te conozca. Soy el aire que mueve las hojas del suelo para que no se sientan solas. Estoy poco acostumbrado, pero quiero vivir esta rutina. Despertarme sediento de vida aunque el amanecer esté lleno de dudas. No te aprisiones en el lamento que puede construir murallas en tu vida. Sé libre, pasea por el campo de amapolas en pleno invierno con el sol como testigo bendiciendo que somos tantos pero con pocos me conformo. Siempre guardaré odio y amor, pasión y desalación, orgullo y miedo...y seguiré los pasos como meta. Soy yo aunque no me reconozcas, he venido para quedarme. 

jueves, 13 de octubre de 2011

Sonar mudo

Necesitado de amor
abandono tu condena.
Quiero ser el río
que se deslice en tu marea.
Siendo sombra seré la paz
que busca cada Kaláshnikov.
Viendo que el tiempo
no merece la espera,
bailo hasta el último trago
de este hiena que no cesa.
Vengo del lugar que creció
entre latidos y vómitos
siendo víctima y verdugo
del fuel que nos quemó.
Avísame si la bruma
es arsénico en mi mesa.
Pon rumbo al sonar mudo,
quiero ser el último verso enterrado.

Ahora

Y la sombra salió de la luz y nos quedamos como marineros viendo tierra. Seguros de lo infinito que es todo y lo poco que nos conocemos. Quietos, mirando cada uno su porción de tierra y mirando con el corazón los ojos del otro. Nadie respiraba, no había tiempo para perder el tiempo. Inseguros. Sabíamos que eramos parte de algo que todavía no había empezado. Tú silbabas, yo soñaba. Tú soñabas, yo silbaba. No había prisa. Seguíamos cruzando miradas dejando caer una mueca que nos delatara. Los minutos pasaban. Yo bajé el volumen de mi música por si acaso me dedicabas una palabra.

Unas luces rompieron la iluminación idónea. Freno en seco, nos acercamos. Nos adentramos en una espiral de velocidad que no ayudaba al encuentro. Nos separaban dos filas y la vergüenza del rechazo. Las luces corrían avisándonos de que el tiempo se esfumaba. La gente nos habría el camino que la timidez cerraba. Soñando. Los dos parados. 

Y ahora es más que un recuerdo. Uno de los pocos que no fue a parar al olvido.Gracias.

martes, 4 de octubre de 2011

tinieblas

No hubo luna en el cielo ni luz en las tinieblas
pero no pueden con el aullido de tantos
que en busca de sendero que brille
dejan su voz al cambio.

La corriente nos aleja sin sentido
en un mar de dudas que no paran
aunque el aliento suene lento y oscuro
no queremos más sociedad ciega.

Los muros disimulan con descaro,
la realidad nos calienta el alma
en este nudo que no sostiene el mundo,
somos pueblo y ceniza que no cesa.