La nube cedió su vida a la utopía
sintiendo que el tiempo se acababa
viviendo como un reo.
Decidió escapar de ese sitio
dejando vida a su paso
en las flores.
Obtuvo fama de aguafiestas,
semejanza con la tristeza
que no se evade.
Acudió a cada esquina desconocida
como la muerte acude a toda vida
sin remedio.
Creó ríos, lagos, lagunas y mares
dejando regueros de ideas ardientes
que aún queman.
Se sirvió de la distancia para captar pasiones,
siendo experto en medir el vértigo de fieles
a causas en duda.
Es la cortina cuando el sol busca
la soledad que nadie le otorga
en vida.
Dulzura húmeda que navega
creando y despejando sombras.
Nunca te olvides de la acera
por la que mis pasos se acercan.
lunes 30 de mayo de 2011
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