Todavía hay tierra
sin quemar,
húmedos labios
alejados de lo efímero.
Aún hay amaneceres
supurando egos
viendo la hiedra que crece
en las paredes que nos separan.
Tengo el deseo nublado
a tu memoria,
castigo eterno vivo
en segundo plano.
Cadáveres se pasean
dejando caos.
Vuelvo con paciencia
al lugar donde hicimos historia
Veo siluetas sin destino,
viajeros sin brújula,
necesidad y motivos
para sembrar odio.
Veo, siento y no quiero.
Reflejos mienten por miedo.
Verano castiga con inviernos.
Nada cambia, sigo sentado.
domingo 8 de mayo de 2011
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