lunes, 28 de marzo de 2011

Juventud

Sigo siendo tacto
para mariposas que buscan
descanso en prados deshabitados.

Sigo siendo estatua
que aguanta el viento sin remedio
en este cauce que limita mi existencia.

Sigo siendo necesidad
que amarra sentidos en lodos
buscando la palabra perfecta que defina.

Sigo siendo silencio
en noches de copas que endulzan
la vida en pecado de ojos preciosos.

Sigo siendo pisada,
recuerdo de fuentes en desiertos
que hacen sombra al paso de la primavera.

Sigo siendo luz
que mantiene intacto el tacto
de la juventud.

martes, 22 de marzo de 2011

Vivo por si acaso te acuerdas de que vivo

Siempre sin espacio
rozamos los cuerpos
cada día de cada estación.

Bien sea de día o noche,
verano o invierno,
temprano o tarde.

Te traigo siempre
la misma sonrisa
no correspondida.

Vacilas con el suelo,
bailas con tu ego
negando destino.

Observo en el espejo
que al darme la espalda
me clavas tu mirada.

Jugador enfermo
de los andenes
con humo.

Nublada tu vista,
vuelvo a casa
de madrugada.

Lo copa agitada,
la puerta entornada,
la mirada es agua.

Pétalos recogidos en una esquina,
platos rotos, botella vacía...
Quisiste volver, pero yo ya había muerto.
Vivo por si acaso te acuerdas de que vivo.

sábado, 19 de marzo de 2011

Yo también fui feliz cuando estuve ahí abajo

Falso llano de prado sin relieve observan mis ojos. Camino con el miedo de todos aquellos que salieron y que nunca volvieron. Puedo ser un número más, un dato que mencionen ellos para ocultar el drama real. Pero decidí hace tiempo salir de casa, huir de esta barbarie que arruina vidas que empiezan y acaban en el mismo sitio. Sufro alucinaciones por tanto episodio que se repite, pero que nunca consigo recordar. Seré el alivio del viento en verano, la caricia del necesitado que escapa, el llanto del que se enamora de la alegría. Escogí el camino menos transitado, la esquina de las que no tienen escapatoria, el puente que separa tierras, la respiración nerviosa que agobia. Pero orgulloso piso y pido tierra firme, un lugar que sea casa y hogar, hoguera y leña, cobijo al fin y al cabo. Ya no me vale ver el Sol todos los días, mojo mis pies y me siento donde puedo en la barca. Primera vez que veo el mar y no es paz lo que siento. Dame fuerzas para aguantar, creer y poder decir: "Yo también fui feliz cuando estuve ahí abajo".

miércoles, 16 de marzo de 2011

Vuelvo a ti

Siento querer alcanzar
el pecado pronto,
cortar las raíces de raíz
sabiendo aprovechar aquello
que me ahoga.

Desnudar tu pereza,
impidiendo bostezos
que menguan como luna
en el cielo negro
que nos alumbra.

Olvida todo en la puerta.
Entra a este nuevo mundo
de caricias sin penas,
de soledad de dos,
tú y la nada.

martes, 8 de marzo de 2011

Desconocido

“Hace mucho que no nos vemos”, dijo dándose la vuelta para preparar una copa. “¿Qué es de Antonio?, creí que se había marchado de voluntario a Albacete preguntó al ver una foto de la cuadrilla en primero de carrera. “La verdad es que ya no lo sé, hace mucho tiempo que no da señales de vida por Tuenti”, contestó Jesús mientras daba el cubata a su viejo amigo. “Por cierto, todavía sigues sin Tuenti, ¿no? No sé cómo puedes vivir sin una red social, te dejarás una fortuna cada mes de saldo en el móvil”. “Tampoco tengo celular, quién quiera encontrarme ya sabe dónde está mi timbre”, dijo Prudencio antes de dar un sorbo a la copa.

“Ya no hacen alcoholes como los de antes, desde la última ley anti-alcohol parecemos haber vuelto a la ley seca de Eliot Ness. Sólo que ahora Al Capone son los políticos”. “Prudencio, tu siempre tan antitodo. No ves que es una mejora para la salud de todos, lo único que quieren el gobierno es que vivas más y mejor”, la voz de Jesús parecía sacada de algún mitin en 3D personalizado que están de moda ahora en los políticos. Prudencio caminaba con miedo a tocar cualquier cosa, había objetos en las estanterías que nunca había visto en su vida. “¿Dónde quedaron los libros de las estanterías?, no serás de esos modernos que dejan los muros vacíos porque creen que con Internet ya les basta”, comentó Prudencio mirando a su viejo amigo como a un desconocido. “Parece que no me conocieras – respondió su amigo-, sabes de sobra que no puedo vivir sin leer, sólo que me he dado cuenta que tenerlos físicamente me ocupa mucho espacio, así que he decidido comprarme un I-Book que te ocupa todo una pared”.

“Bueno, gracias por la copa pero mañana me toca madrugar. Tengo que llevar mi nueva novela a la imprenta, creo que esta vez sí que me la van a publicar”. Paraguas en mano se dirigió a la puerta. “Al final, ¿qué pasó con la anterior novela?”, pregunta Jesús mirando por la espalda lo mal vestido que va su amigo. “Ya sabes lo mal que lo están pasando las editoriales. Eusebio hizo todo lo que pudo, pero se coló un escritor de estos modernos. Fue una pena la verdad”, comenta agachando la cabeza. Los dos amigos se miraron por primera vez a los ojos en toda la conversación, seguían teniendo la misma mirada pero había perdido luz con los años. “Qué a gusto volvería a tomarme un pincho en la cafetería de la universidad”, dijo Jesús sonriendo. “He oído que a Hugo le han hecho director de El Mundo”, comentó Prudencio. “Sí, me llamó el otro día para ver si me apetecía una nueva aventura…”, dijo bajando el tono de voz sabedor de que había metido la pata. “Dale recuerdos cuando lo veas en Madrid de mi parte”, se despidió Prudencio. “No lo dudes, le hablaré bien de ti, cuídate mucho” sentenció Jesús viendo como su amigo se iba. Prudencio salió del portal, no paraba de llover. Otro desconocido más que apuntan a su lista de viejos amigos.