domingo, 27 de febrero de 2011

Martes

Martes desierto en las calles,
agazapado en la noria
que me devuelve a la salida.

Farolas sin luz, árboles sin hojas.
Restos de juerga en las aceras
de jóvenes que no amanecen.

El bus no aparece a su hora
mientras la lluvia me castiga,
mientras el sol me daña.

Ya no espero, camino
ilusionando de haber
ganado un par de minutos.

Ella aparece al paso de un perdido,
no tiene nada que destaque
y nada que pase desapercibido.

Imploro un gesto, una mirada,
un leve toque de hombro
para que sienta mi presencia.

Los pasos se acercan,
los latidos aumentan
al sonido más fuerte de sus tacones.

Disimulo mi miedo observando
las fachadas como un turista
de corazones olvidados.

Bajo el volumen de la música
para no perder detalle
de la respiración de una diosa.

Reluce cada escaparate
al paso de su mirada
nacida en tiempos felices.

Nos cruzamos. La miro.
No me mira. La misma historia
se repite un nuevo martes.

La desilusión me captura
reconociendo el fracaso,
el sabor más amargo.

Creo que justo había recibido
una llamada de un canalla
que no entiende de amores únicos.

Seguro que por eso no me ha saludo,
la semana que viene no falla.
El destino se hace de rogar.

2 comentarios:

  1. Visito por primera vez tus poesías. Buceo en ellas. Leo. Disfruto. Te seguiré leyendo.
    Un abrazo

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  2. Muchas gracias Rodolfo.
    Estuve el viernes pasado en los Diálogos de Medianoche en Pamplona escuchando sus versos y canciones de su hijo. Fue un verdadero placer. Espera que algún día pueda disfrutar con mis versos como yo disfruto con los suyos.
    Un abrazo

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