El placer de querer tener el placer de ser sin ver el revés de tu piel me hace recaer.
El sentir el latir del vivir me hace venir a ti.
El dolor del horror pasado sin tu regazo me obligó al olvido.
El andar de mi alma sin precipitar el lamentar del crepitar de alabar tu eterna presencia.
El humo no cupo entre tu y yo, sólo hubo un último suspiro que ocupó tu hueco.
