lunes, 30 de noviembre de 2009

Mi paseo

Saco fuerzas de cualquier sitio buscando que el olvido haga su cometido en este homicidio al pensamiento. No escondo nada, lanzo todo hacia fuera sin medir palabras, sin tachones que censuren mi mente. Me paseo en este valle de sensaciones, pasando de estar en la cumbre, a estar en un minuto deambulando en las catacumbas. Tanto desnivel produce que mi nivel pase de ser misterioso a ser un juego de niños. No busco complicaciones, ellas vienen solas sin avisar y desquician a aquellos que no viven en paz y que no dejan que el lapsus que dura la vida sea un tobogán de sensaciones hasta que nos sorprende el último respiro. Mientras tanto contempla a la vida como un regalo envuelto. ábrelo con delicadeza y con paciencia, a veces se disfruta más del momento de espera que del momento esperado. La espera puede ser larga o corta, pero sin duda tiene que merecer la pena, porque aguantar este circo tiene que tener buena recompensa.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Hagamos de la soledad cosa de dos

Como decirte todo sin que el mundo se entere, solos tu y yo en mi mundo de ilusiones. Creer que fue bonito, pero que puede ser mejor...sólo dime un sí y me harás por siempre feliz. Vivir con este carga encima es algo que no se lo deseo a nadie, yo sólo te deseo a , el resto me da igual. Hagamos que la soledad sea cosa de dos. Que la soledad sea nuestro tiempo, nuestro espacio sin que nadie nos moleste, sin que nadie nos vigile...solos como la Luna en el cielo, reluciríamos como el Sol. No hay que perder si estoy acompañado con tu sombra, sintiéndonos dioses...tuteando a la diosa Artemisa. Me conformo con atrever a decírtelo, quitar de mi pecho el dolor que no se apacigua, a no ser que mi ilusión pueda a mi temor del rechazo.
Sí, estas palabras van dirigidas a . Lo digo por si acaso sigues leyendo mis cartas.

jueves, 19 de noviembre de 2009

No hay nada como esperar

Dulces miradas siempre fueron sospechosas, capricho del tiempo que se convirtieran en rutina de mis mañanas. El tiempo me concedió el placer de no tener prisa por perder el tiempo contigo. Se escapa un suspiro de lamento al olvido, resucitando la necesidad de ser feliz en un mundo que poco ayuda. Cada momento vivido sin recuerdo es una oportunidad perdida, pero yo ya no pierdo el tiempo en lamentarme de lo que pudo ser, simplemente en lo que será.
Fue como fue y no hay marcha atrás. Mirar hacia atrás produce dolor, pero mirar hacia el futuro también me da miedo. La incertidumbre me agobia, y si no hay otra...¿y si no hay otra oportunidad para perderla?, para sucumbir entre los fuegos del amor hasta que se congele la pasión.
Vivir esperanzado es lo único que me queda. Compartir con los míos lo poco que tengo, lo mucho que me dan y lo que trato de darles. Esperar agazapado a mi oportunidad, que se presentará en el momento perfecto. No hay nada como esperarte, no hay como tenerte.