viernes, 16 de octubre de 2009

Sentir la vida

Siendo sincero yo también tuve mis fallos, pero opté por adoptarlos como hijos propios del sufrimiento. Secuelas de una vivida, padecida, odiada y, a la vez, amada. Quise quedarme a toda costa, y el dolor presente no es comparable a la alegría de tener algo por lo que soñar. Ahora me encuentro arrodillado ante la evidencia de la derrota, pero de una derrota que me demostró que merece la pena luchar. Ya nadie me quitará el sabor de la esperanza, el tacto de cada sueño, el olor del deseo, la vista a aquel paisaje de ideales...Aún así no escondo mi tristeza de haber podido escalar la cumbre de la seducción y hallar el mayor tesoro que el hombre puede tener, sentir que está viviendo la vida. Vuelvo con la cabeza gacha para recordar el sendero que me devolverá a otro nuevo intento de ser algo entre estos cinco continentes.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Escapar del vicio

Sin darme cuenta caigo al foso
sin salida en este lado.
El extremo me tienta,
pero solo soy fiel a la tinta y al tinto.

Me quedo sin formar parte del juego,
del juego de mentirosos
cobrando un pastón,
luciendo grandes cuernos.

El pasado nos persigue,
a ellos le permite
seguir siendo dioses
sabiendo que, en el fondo, son pobres.

Me reservo el justo juicio
para un mañana sin trampas,
tu espera sentado en tu butaca.
No podemos escapar del vicio.

martes, 6 de octubre de 2009

Perdiendo de vista

Sacando del vértigo al fracaso las fuerzas necesarias para no dejar de intentarlo aunque la caída sea de altura. Sin escrúpulos buscando derribar los muros que me encierran en la visión pesimista. Aguardando la mejor oportunidad para dejar de ser nada y convertirme en nada. Escapando del peor recuerdo, decorándolo con vivencias que lo tapen de mi memoria para siempre. Viendo que el tiempo pasa, pero aquí todo sigue igual...El mundo empeora. Sintiendo ganas de hacer todo, y al final, siempre me quedo en la forma, nunca llego a convertirlo en materia. Perdiendo de vista la ingenuidad anhelamos el sentirse vivo, el saber que no hay vacíos en un principio, que el ser humano se los crea él mismo. Conforme con no conformarme con ser parte de un engranaje social que me lleve a hacer aquello que no quiero, que no quiero ser parte de ti, que no quiero ser parte de mí. Observando que hay fuera hay esperanza aplazada, siempre dejamos para un mañana las tareas importantes.