sábado, 11 de abril de 2009

Cada puñalada

Cada sentimiento que expreso es una puñalada de recuerdos que florecen de mi pasado, dándole otro punto de vista alejado del momento pero cerca de mi corazón. No lo reflexiono. No lo retoco. No lo transformo. Lo plasmo tal como lo recuerdo, o tal como lo quiero recordar. La herida quema, pero las palabras alivian. Las palabras cicatrizan lo sucedido posando una losa, y encerrando el recuerdo con las tapas del cuaderno. Lo bonito me lo guardo, lo malo lo expulso de mi alma en forma de palabras que vagan por la hoja del cuaderno como un torrencial de llagas del pasado. Lo sufrí, lo padezco y lo expreso. Es fácil el método y gratificante el premio: que leas mis textos y te identifiques en ellos.

viernes, 10 de abril de 2009

Noches de verano e invierno

Se deslizaba la lluvia por el monte de su mejilla entre los sollozos de la tormenta que había vivido en sus carnes. Eran las tres y media. Despertó del sueño con el portazo del miedo acosándola en su propia casa. Un lugar seguro debería ser su propia casa, pero no hay valor para pedirle que le devuelva las llaves. Fue bonito mientras duró. Es muy difícil dejar de seguir escribiendo una historia de amor, intentar quemarla para que nunca nadie la vuelva a leer y recordar. Lo que el tiempo ha unido, muchas veces no lo puede disolver. Ella quiso escapar, ella quiso soñar con el cambio, ella quiso soñar...El sueño se transformó en pesadilla. La pesadilla se alojó en su rutina impidiendo la entrada a cualquier rayo de felicidad. La claridad de los días de verano sólo aumentaban la temperatura de la amargura y no conseguían dar un poco de luz esperanzadora entrando por las ventanas de su casa. La lluvia la acompaña ciertas noches, los truenos son los lamentos en sus noches de invierno. Ella sólo quiso ser como los demás, sólo quiso una historia de amor...no con final un feliz, con un final le bastaba.

martes, 7 de abril de 2009

Lo nunca escrito

Sin sentimientos me pierdo en la dulzura de la nada. En caminar sin camino, evitando las estrellas que me guíen a un falso destino. A las brújulas ahogo, y a las tormentas animo a que lleven a su guarida. No tomo direcciones, tomo decisiones al azar, en el momento, sin necesidad de pensamiento, únicamente dejándome guiar por los guiños del destino. No trazo planes en planos, no trazo senderos en selvas. No busco lo ya hallado, busco lo nunca visto. Los lugares donde las reflexiones aún no han llegado. Aquellos terrenos vírgenes del pensamiento, nuevas fronteras por cruzar y explorar. Esa página en blanco dispuesta a ser escrita, dispuesta a ser desvirgada, dispuesta a ser esclavizada por el trazo de la pluma. Dispuesto a escribir en ella, lo nunca escrito.