sábado, 21 de febrero de 2009

Ser fiel a cada línea

Reparo en lo que necesito y tampoco es para tanto, pero mientras tanto te estaré buscando sin descanso. A aquello que siempre encuentro entre sábanas, acolchando el dolor del impacto que me produjiste, pero siempre sin finjir todo lo que soñé por ti. Por vivir sin horarios, sin salarios, dependiendo únicamente de la inspiración de mi pluma, y prefiero que no haya cura porque contigo entre lo arriesgado y lo seguro no existen lagunas. Es un juego recíproco, yo te doy todo lo que tengo y tú me ofreces todas tus reservas. Pero con ellas yo soy feliz. ¿Para qué buscar más? Si entre tus líneas es el mejor arropamiento que encuentro en todo el firmamento. A la hora de acostarme ya no cuento ovejas, no tengo ni una queja si mañana me podré encerrar entre tus rejas. En ellas soy preso, pero preso de lo bello. De la belleza que no se encuentra en una discoteca sino entre sílabas y diptongos de mi pensamiento. Pensamiento caliente a estas horas de la noche pero seré feliz si me jubilo refrescándome en la brisa de tu porche. En él cada pensamiento es privado, será guardado por las páginas, la tinta y de este cuaderno sus anillas. Las pesadillas se escapan porque en nuestro mundo no tienen hueco, si hace falta quemaré estas líneas en el fuego. En ese fuego que encendímos una noche de verano, alejado de preocupaciones y de los claxones de la ciudad. Arropado por un manto de estrellas que no buscaban ser infinitas sino simplemente parecer diminutas pero en realidad son absolutas. La cruda realidad es que son las tantas de la mañana, pero el mañana que espere con calma mientras yo dedico los últimos segundos de esta noche a estar arropado entre tus faroles. A aquellos que me hacen ver la cruda realidad sin escrúpulos, a aquella luz de la que yo soy discípulo. A este párrafo no le pongo el punto final, porque es el fin desde el cual yo empezaré a andar, entre versos y líneas siguiendo mi única doctrina: ser fiel a cada línea.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Mi cobijo

Las aceras mi cobijo donde te esquivo,
cada esquina nuestro secreto compartido,
tu silueta mi brújula sin norte,
porque no importa el sitio, yo iré a verte.



Cada noche nuestra victoria al pasado
que no permitió nuestra unión.
Cada mañana una alabanza al presente
por dejarme verte.

martes, 17 de febrero de 2009

La sombra

El chasquido se vuelve infinito cuando el dolor lo envuelve, es como una telaraña que cubre todo tu cuerpo. Y por cada intento de escapar de esa pesadilla, recorre por tu cuerpo un escalofrío en forma de ultimátum. La luz desaparece, tu sombra se escapa, tus recuerdos se distribuyen por tu gente, tus tristezas se entierran en el olvido y tus alegrías son envueltas con ternura por aquellos que en ti siempre creyeron. Ganar la partida a la vida no significa vivir eternamente, sino saber vivir cada segundo como se fuera el último y guardarlo eternamente.