Suenan las once desde fuera,
la ventana abierta nos recuerda
nuestra unión al mundo.
No hubo guerra ni paz,
dolor ni hambruna
desde que colonizamos tu cuarto.
Invadí tu intimidad con gusto,
quitamos legañas de cada anhelo
en todas y cada una de las caricias.
Volvimos a ser niños y hombres
siendo la dulzura capricho de sonrisas,
no hubo minuto que agobiara.
Como flores al viento
estamos en manos del capricho,
futuro ahogado nos aprieta.
Pero no desates tempestades
en nuestra mañana que camina
rumbo a la memoria.
Somos y estamos juntos,
no busques lagunas en este desierto
que nos mata de sed.
No dejes hueco para el aire,
somos aquellos que siempre soñamos.
Sólo quiero el aire de cada sueño.
viernes 10 de febrero de 2012
domingo 5 de febrero de 2012
Hasta el humo me vacila
Cansado de cansarte. Es tarde. No hay luz ni hoguera encendida. Son las tantas. En mi rincón. Sin nadie que inquiete. Sin estrés. Sin cláxones. Con vida. Con muerte. Acomodado entre sueños que caen y me levantan. Ansia. Perdón por todo. Perdón por nada. Por no haberme atrevido. Por haber dicho mucho sabiendo que era mejor no decir nada. Vivo. Muerto. Soliloquio porque quiero. Sigo en la penumbra. Hay paz. Hay guerra. Veo y no puedo. Te creo. Te deseo. Es difícil buscar verdad entre tanta mentira. Soy náufrago de las causas perdidas. Me anulo. Me anulas. Hasta el humo me vacila. Adiós.
martes 31 de enero de 2012
Poco
Lunes, octubre de cualquier año.
Cansado con todos los sueños por cumplir.
Dañado por tantos pero por pocos que merezcan la pena.
Perdido sin dueño.
Cansado de dueños que andan perdidos.
Me levanto y el sol camina despacio.
Me ducho y una suave lluvia fina hace que la acera brille.
Doy una vuelta por el barrio con Isaac Hayes en los cascos.
Pienso en no pensar tanto.
Abro la puerta de un bar.
Me cierran la puerta de la realidad.
Consigo que mis palabras sean entendidas.
Pido ron. Pido dos hielos. Pido dos consejos.
Cambio miradas por comentarios dolorosos.
Busco paz.
Entro en mi cuarto.
Pongo un disco de Rafael Lechowsky.
Encuentro paz.
Abro un libro al azar.
Encuentro el camino.
Feliz.
Soy feliz con poco.
Cansado con todos los sueños por cumplir.
Dañado por tantos pero por pocos que merezcan la pena.
Perdido sin dueño.
Cansado de dueños que andan perdidos.
Me levanto y el sol camina despacio.
Me ducho y una suave lluvia fina hace que la acera brille.
Doy una vuelta por el barrio con Isaac Hayes en los cascos.
Pienso en no pensar tanto.
Abro la puerta de un bar.
Me cierran la puerta de la realidad.
Consigo que mis palabras sean entendidas.
Pido ron. Pido dos hielos. Pido dos consejos.
Cambio miradas por comentarios dolorosos.
Busco paz.
Entro en mi cuarto.
Pongo un disco de Rafael Lechowsky.
Encuentro paz.
Abro un libro al azar.
Encuentro el camino.
Feliz.
Soy feliz con poco.
viernes 30 de diciembre de 2011
Con un futuro me basta
Suave locura se alza
en el hambriento que aguarda
su pena.
Buscando multitud encontré
la soledad que anida
en el corazón que late.
Sonámbulo en horas bajas
por culpa del estrés
de la urbe.
¿Dónde quedaron
los prados por pisar?
¿En qué momento
fracasamos por miedo?
El tiempo nos invade
sin remedio ni lucha.
Queda poco pero queda,
sólo con un futuro me basta.
en el hambriento que aguarda
su pena.
Buscando multitud encontré
la soledad que anida
en el corazón que late.
Sonámbulo en horas bajas
por culpa del estrés
de la urbe.
¿Dónde quedaron
los prados por pisar?
¿En qué momento
fracasamos por miedo?
El tiempo nos invade
sin remedio ni lucha.
Queda poco pero queda,
sólo con un futuro me basta.
lunes 5 de diciembre de 2011
Sin hora ni cuenta
Congelada sigue la hierba
que no crece, menguan
los chorros de agua.
El humo se pierde
entre avenidas sin número,
la lluvia no desciende.
El paseo se acorta
por atajos con mala fe
sin flor ni belleza.
El nudo en la garganta,
la piel roja de escamas
que piden sosiego.
Fugitivo pero nativo
en las causas perdidas
de la juventud.
Válido para la esperanza
de noches y cafés,
en el bar que nunca cierra.
Perdido sin hora ni cuenta,
trae luz a este zulo de pasión
que el día no aguanta.
No tengas prisa,
la toalla está seca.
Tengo miedo,
nunca viví meses acompañado.
que no crece, menguan
los chorros de agua.
El humo se pierde
entre avenidas sin número,
la lluvia no desciende.
El paseo se acorta
por atajos con mala fe
sin flor ni belleza.
El nudo en la garganta,
la piel roja de escamas
que piden sosiego.
Fugitivo pero nativo
en las causas perdidas
de la juventud.
Válido para la esperanza
de noches y cafés,
en el bar que nunca cierra.
Perdido sin hora ni cuenta,
trae luz a este zulo de pasión
que el día no aguanta.
No tengas prisa,
la toalla está seca.
Tengo miedo,
nunca viví meses acompañado.
jueves 1 de diciembre de 2011
Hormigón y ceniza
Cansado, no es nada nuevo en este globo que no vuela lleno de hormigón y de ceniza. Fuimos felices surcando por el aire los valles que refrescaban la esperanza con sus ríos. Géiser de pasiones ahogadas en el fuego de la rutina que quema todo. En el desfiladero de la memoria desfilamos aquellos hombres, a punto de caer en el olvido. Madera a madera, verso a verso, yo fui construyendo el puente de una salvación no palpable. Ríos de tinta para quien no quiere mar de odio. Lava de palabras para los que buscan helar los sentimientos. Siendo la nota de un saxo fui feliz, no quiero existencia sin dolor. Sin el color que un día nos hizo iguales, sin el triste aroma de sal en las heridas, sin la cura en la búsqueda. No quiero fin, quiero trayecto. No quiero acabar, quiero seguir indagando en el placer de la vida. No somos tantos. Quiero que me escuches, quiero que mis palabras sean el bálsamo, aunque sea, de una persona. No busques horizonte teniendo acera por pisar. Deja los altos vuelos para aquellos de mirada sucia y lucha empedernida. Somos el mar que vacila el salpicar la historia de memoria. Yo siempre me acordaré de tus versos, dame la luz que impregnaste a tus textos.
lunes 28 de noviembre de 2011
Subsuelo
No paso por casualidad,
es la tercera parada
de nuestro metro.
Te miro, me esquivas,
en este baile de miradas
yo soy el lento.
Se hace corta la vida
en este trayecto de rutina
que me ata.
Pierdo tiempo cada tarde
para volver a verte
en nuestro rincón.
Este tren no se detiene,
cada vez estoy más cerca
de probar con la palabra.
Tu lees, yo no pierdo el hilo
en este túnel que nubla
nuestro camino.
Días por semanas, meses por años
creciendo juntos sin tú saberlo
en los raíles que nos unen.
Ya sé que Millas te encanta,
a Reverte no soportas,
tu debilidad es la tinta de Neruda.
Cambiaste gafas por lentillas,
deportivas por tacones,
faldas por pantalones.
Esta vez me reconoces,
mi cara es extraña,
tu sonrisa me levanta.
Me acerco a la cita,
el miedo se cruza,
tu parada llega.
Un día más y aquí vuelvo
a verte yendo en manos ajenas.
Mañana prometo ser valiente,
5 años de relación me comprometen.
es la tercera parada
de nuestro metro.
Te miro, me esquivas,
en este baile de miradas
yo soy el lento.
Se hace corta la vida
en este trayecto de rutina
que me ata.
Pierdo tiempo cada tarde
para volver a verte
en nuestro rincón.
Este tren no se detiene,
cada vez estoy más cerca
de probar con la palabra.
Tu lees, yo no pierdo el hilo
en este túnel que nubla
nuestro camino.
Días por semanas, meses por años
creciendo juntos sin tú saberlo
en los raíles que nos unen.
Ya sé que Millas te encanta,
a Reverte no soportas,
tu debilidad es la tinta de Neruda.
Cambiaste gafas por lentillas,
deportivas por tacones,
faldas por pantalones.
Esta vez me reconoces,
mi cara es extraña,
tu sonrisa me levanta.
Me acerco a la cita,
el miedo se cruza,
tu parada llega.
Un día más y aquí vuelvo
a verte yendo en manos ajenas.
Mañana prometo ser valiente,
5 años de relación me comprometen.
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